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07
Abr

Ten encuentran el punto G por 1000 euritos

  • Un doctor británico comercializa un tratamiento que agranda la zona donde se encontraría el punto G.
  • Se realiza a través de una inyección de colágeno.
  • Los efectos duran cuatro meses.

El punto G femenino es todavía hoy un enigma en cuestiones sexuales. Si hace pocas semanas se hacía público que un grupo de científicos habían dado con éste a través de ultrasonidos ahora es un equipo médico británico el que anuncia un solución para aquellas que no lo encuentren.

Bautizada como ‘G-shot’, una inyección de colágeno puede ser para aquellas que disfrutando de su vida sexual quieren llegar un poco más allá en sus relaciones, y es que el punto G es uno de los temas a los que más respuestas han de dar los sexólogos, sin ir más lejos Pilar Cristóbal en 20minutos.es.

Esta inyección, puesta en práctica en el Reino Unido, cuesta en torno a 800 libras, algo más de 1000 euros, y se administra con anestesia local.

Lo que provoca este tratamiento, según se recoge en Daily Mail, es, en primer lugar, localizar la zona más sensible de la paciente, y en segundo, agrandar esa zona, de manera que el supuesto punto G, que ahí debe estar contenido, sea más grande, y por consecuencia, fácil de excitar.

El profesor Phanuel Dartey, que es quien está detrás de este hallazgo, dice que está empezando a comercializar la ‘G-shot’, especialmente a EE UU, debido al crecimiento de la demanda tras dar conocer su inyección sexual.

Él mientras tanto dice no haber probado el método más que con cinco mujeres: “Las británicas son un poco conservadoras”.

Los efectos son limitados, duran cuatro meses, pero quizá es la solución, algo cara, para mujeres con problemas sexuales.

Vía 20minutos.es

06
Abr

El pene desde la vagina

En este vídeo se puede ver como se ve el pene desde dentro de la vagina durante la penetración.

Muy bien iluminada veo yo la cavidad.

Ver el vídeo

Vía NSFW

16
Feb

La intensidad del sexo

Un importante incentivo en el sexo es la idea de que es posible fundirse en el cuerpo de la otra persona. Esto, lógicamente, es más simbólico que factual. Esta fantasía es bastante común, sana e incluso deseable, porque es algo que permite la entrega de una persona a otra en el contexto sexual. Facilita el placer y prácticamente asegura el orgasmo. Sin embargo, llevado al extremo (o a la literalidad) puede llegar a formar una perniciosa parafilia, de la cual hablaremos en otro momento.

M. A. Martín

Por ahora queremos centrarnos en ese deseo, el deseo de fusión en la otra persona por medio del sexo. Está claro que uno de los motivos que subyacen al deseo es la atracción. En la atracción entran en juego un sinfín de factores de todos tipos. Éstos pueden ser tanto físicos e incluso genéticos, como psicológicos. En los aspectos físicos intervienen la percepción de los sentidos y éstos se ven tintados por aspectos psicológicos que los interpretan, dependiendo de la historia de cada individuo.

En cualquier caso, se presenta una situación en la que una persona desea a otra, y una buena parte inconsciente de ese deseo consiste en hacerse con aquellas cualidades que le atraen de la otra persona. Hay una parte de la mente que considera que esto es posible, aunque en un sentido literal no lo sea. Entonces, por un lado desea poseer todo aquello que le atrae de la otra persona y, además, se siente seducido por la posibilidad de fundirse con ella. El resultado en la práctica es la gran intensidad que puede llegar a experimentarse durante distintos momentos de la relación sexual, especialmente en el coito. El placer es tanto físico, como psicológico.

Hay personas que tienen dificultades para relajar sus barreras y entregarse en el sexo. Es como si estuvieran tan acostumbradas a tener la guardia en alto, que cuando la situación les permite bajarla, no saben cómo hacerlo. También hay otras personas que pueden entregarse con una exagerada facilidad y corren el peligro de caer en la sumisión.

Hay quienes opinan que una de las razones por las que el sexo atrae tanto es que permite a la persona experimentar una intensidad que es difícil de encontrar en la cotidianidad de la vida.

¿Tú qué opinas? ¿Has experimentado ese deseo de fusión? ¿Eres capaz de entregarte a la otra persona durante el sexo? ¿Te resulta fácil o complicado? ¿Vives el sexo con intensidad? ¿Qué aspectos crees que influyen en la intensidad del sexo?

 

Vía Soitu

01
Feb

No hay lugar para el saber

Esta mañana leía el reportaje sobre educación sexual que abría elpais.com y me ponía a recordar el programa Noche Hache, y los vídeos que emitían hace unas cuantas horas, denunciando –carcajada mediante- que, con la obvia fiebre electoralista, los representantes del clero también se maquillan y, micro en mano, sermonean y piden el voto para aquellos partidos que son más eclesiásticamente correctos: los que no legalizan las uniones de peras y manzanas, aquellos que no les garantizan ingresos, los que sacan la religión de la lista de asignaturas obligatorias…

Más que eufemístico, decir que las clases de sexualidad sirven para poco, sería mentir, habida cuenta que la cifra anual de abortos entre las mujeres menores de 25 es escalofriante; o conociendo la elevadísima demanda –con alto grado de reincidencia- de la píldora postcoital en los centros de Planificación Familiar por la misma franja de chicas –especialmente, los domingos y lunes-. Quienes se avergüenzan de la sexualidad y la tiñen de pecado están provocando que se siga en esa dinámica de ocultismo, de prohibición, de falta de higiene sexual (en el sentido de salud, de conocimiento de las reglas del juego, de lo que implica a nivel emocional y afectivo…). Para unos prohibir las cosas sólo las convierte en más interesantes, ¿qué le vamos a hacer si el morbo de trasgredir la norma constituye un motor para el ser humano? Para otros, crecer creyendo que algo perfectamente natural es perverso, “de enfermos”, pecado o similares, sólo supondrá luchar contra sus hormonas, frustrarse, bloquearse y no entender nada…

Acabo de volver de revisar con mi editor mi próximo libro, Verdad y mentiras en el sexo, y ha salido el temita. Y automáticamente se me ha hinchado la vena de indignación acerca del asunto. Por resumir: mi libro debería estudiarse en el colegio. No es prepotencia, es una verdad como una catedral –por seguir con la iconografía sacrosanta-. Y si alguien cree que no sé de lo que hablo, sólo apunto que se equivoca, porque pasé mi vida escolar entera en colegios religiosos, llevando uniforme, con eucaristía semanal y oración matutina, etc., y que en la universidad a la que asistí, que es de jesuitas, me obligaron a cursar asignaturas como Pensamiento Social Cristiano y Teología. Amén de los errores evidentes de los planes de estudios, de la cantidad de estopa que te meten, de la barbaridad de incongruencias y de materias absurdas que nunca jamás de los jamases vuelves a utilizar en tu vida personal ni profesional, el sexo forma parte de nuestra vida. Si nos ponemos trascendentales, hemos de valorar que se trata de algo casi mágico, ya que es el origen de la vida y, por ello, merece un respeto -y conocer sus procesos e implicaciones, es la primera etapa-; más en el plano físico, se detecta una ignorancia tremenda: se identifica sexo con coito, con la penetración orientada a la reproducción y dentro del matrimonio: ¿dónde está ahí el amor de parejas no casadas, el clítoris, los gatillazos, los celos, las fantasías, los besos…? Incluso quienes libremente deciden sublimarlo y no practicar “carnalmente” con sus semejantes ni en solitario, tienen un sistema reproductivo, con unos órganos y funciones asociadas y es imprescindible tener ciertas “nociones”. Todos, de un modo u otro, necesitamos esa cultura sexual para nuestra vida. También con datos en la mano, cada vez utiliza el sexo, más que para la reproducción, como una forma de manifestación de cariño, como modo de expresión de cada individuo y, por supuesto, como forma de obtener placer. Es un hecho. Puede que jamás manejes funciones logarítmicas, ni fórmulas químicas, o que los reyes godos no vuelvan a cruzarse en tu trayectoria; no todos conducimos autobuses, ni vendemos fruta, ni decoramos casas, pero, por ejemplo, la masturbación o ciertas disfunciones –impotencia, vaginismo, etc.-, sí es probable que puntual o permanentemente te acompañen en tu estancia en la Tierra.
Dicen que el saber no ocupa lugar pero el problema es que no hay lugar para aprender.

Vía Eva al desnudo

24
Ene

Boobik: el Twitter porno

Olviden el “¿Qué estas haciendo?” de Twitter. Los usuarios más calenturientos del servicio ya tienen uno que les acoja, se trata de Boobik [NSFW], otro servicio de microblogging a través del cual compartir “experiencias, pensamientos y fantasías”. Se pueden postear sensuales mensajes de 140 caracteres y por supuesto, fotos y vídeo.

Vía Alt1040

13
Ene

UN JUEGO EROTICO SEXUAL

En cuanto preguntaba como iba vestida, todo mi cuerpo empezaba a sentir una excitación no solamente sexual sino también de curiosidad por saber por qué placer me iba a llevar después

Todo comenzó porque la casualidad o el destino hicieron que nuestros caminos se cruzaran, a mí me apetecía conocer gente nueva y diferente simplemente como amistad, pero no fue así… siguió como un juego de conocimientos, juego que se convirtió en erótico-sexual a tope… él era el maestro pasivo y yo la alumna activa ávida de conocer mi propia sexualidad, el placer que mi cuerpo podía darme, él era el que daba órdenes y yo obedecía…
Solía comenzar preguntando la ropa que llevaba, primero la exterior y luego la interior, que se la describiera, con todos los detalles. Suelo llevar insinuante, transparente, sugerente y sexy ropa interior… le encantaba… solo con contarle lo que llevaba conseguía excitarme y mi vagina comenzaba a humedecerse, luego me ordenaba que me quitara el sujetador, levantara mi camiseta… chupara mucho mis dedos y acariciara mis pechos, los pezones respondían inmediatamente y se ponían erectos, duros, casi me producían dolor de lo duros que se ponían… aumentando poco a poco mi grado de excitación…
Me mandaba que comprobara si estaba mojada, metiendo la mano a través de mi pantalón y mi tanga, no tenía necesidad de comprobarlo yo lo sabía, pero aún así lo hacía, estaba mojada a tope… después que cortara los laterales de mi tanga y tirara de él en un único movimiento rápido y fuerte pasando por mi sexo… ¡qué placer!… A continuación que colocara la costura de mi pantalón en medio de los labios y me moviera en la silla de delante hacia atrás… cuando estaba en el punto máximo de excitación… me ordenaba que parara… nunca podía correrme sin que le pidiera que me dejara correrme o cuando él me ordenara que me corriera… el no saber que iba a pedir a continuación… me producía una ansiedad, anhelo y una necesidad de correrme casi insoportable…
Luego pedía que me bajara los pantalones y colocara un rotulador en la silla y me sentara introduciendo el rotulador en mi vagina con un solo movimiento, que colocara las piernas abiertas sobre la silla, dejando todo mi sexo al descubierto y acariciara mi clítoris de izquierda a derecha, lo cogiera, lo apretara, lo acariciara… ¡oh!… ¡que placer! ¡que excitación!… y añadía no te corras, con una voz a la vez que seductora y autoritaria… y yo aguantaba ansiosa que me diera permiso para tener un orgasmo, pero no lo hacía no me dejaba… después que sacara y metiera el rotulador suavemente al principio y después como si él me estuviera follando con todas sus fuerzas… y entonces decía córrete… lo esperaba con tanta intensidad que inmediatamente me llegaba un orgasmo de tanta inmensidad que perdía la noción del tiempo, del lugar en que me encontraba, el placer inundando todo mi cuerpo…. mis gritos contenidos, lágrimas de placer… el cuerpo temblaba… me dejaba que me relajara un poco y cuando ya creía haber terminado comenzaba de nuevo…
Me ordenaba que con el rotulador metido cerrara el pantalón y me fuera al servicio… allí me mandaba que me desnudara totalmente… lo sacara y con mis flujos acariciara mis pezones, los pellizcara, los chupara… e introdujera dos dedos en mi vagina y jugara con ellos, luego tres dedos, y que me imaginara que era su polla entrando y saliendo con furia… y con otro dedo acariciara mi clítoris, como si fuera su lengua la que acariciara, chupara, saboreara mis flujos… y volvía a correrme, en cuanto me lo ordenaba, esta vez con mayor intensidad… no podía gemir ni gritar… porque siempre había otras personas, lo que le daba más morbo, pero me obligaba a morderme mis labios hasta que sangraban… y conseguía un orgasmo sublime… pero yo necesitaba más que sexo solitario…
Seguimos comunicándonos prácticamente a diario… y aunque nuestras “charlitas” se desarrollaban en un noventa y cinco por ciento, sobre el tema erótico sexual, no por ello perdían su puntito, es más cada una era diferente a la anterior e iban haciéndose más originales… había que desarrollar la imaginación

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para no entrar en la rutina… y de eso (imaginación) a él no le faltaba para nada… y a mí deseos de disfrutar menos….
Empezábamos los preliminares con una “charlita”… recuerdo una en especial (aunque todas eran especiales)… estaba sola en casa, en mi habitación, en verano, tumbada en la cama… me pidió que me desnudara… (Me extrañó porque no era lo normal… pero quién era yo para desobedecerle y dudar de él)… pero antes me preguntó como era habitual, cómo iba vestida por dentro y por fuera… en cuanto decía “¿cómo vas de preciosa hoy?”… todo mi cuerpo empezaba a sentir una excitación no solamente sexual sino también de curiosidad por saber por qué placer me iba a llevar después… ese día llevaba un pantalón corto azul oscuro, una camiseta amarilla, sin sujetador y un tanga blanco semitransparente insinuante y provocativo, que consistía en un triangulito mínimo que solamente cubría mi pubis y así se lo conté… Mmmmm deliciosa contestaba él… y a mí lo que me parecía delicioso eran sus palabras….
Después me ordenó que cogiera un albornoz, un cepillo de dientes y el móvil… ahí me despistó no estaba acostumbrada a que tan pronto sin preliminares, me pidiera que me desnudara, y con todo eso me fuera a la piscina (la piscina y el agua son para mí totalmente lujuriosas y excitantes y él lo sabía)… solamente de pensar que iba a mandarme a correrme en ella… mi excitación crecía de modo extraordinario… de tal manera que ya me notaba húmeda solo con imaginarme como disfrutaría… allí me tenía que quitar el albornoz y entrar en la piscina (entre lo excitada que estaba… y el frío del agua de la piscina… mis pezones se pusieron tan duros, que me dolían y el solo hecho de sentirlos me excitaron a tope…), suelen decir que el frío baja la libido, pero en mi caso en la piscina nunca ha sido así… sino todo lo contrario…
El siguiente paso fue introducir el cepillo de dientes en la vagina con un solo movimiento, pero sintiendo como entra y llevándolo hasta el final… ¡que placer!… instintivamente mis piernas se cierran y se abren rítmicamente… me ordena moverlo dentro de ella despacio, tranquila y suavemente… acariciar la vagina por dentro sobre todo en la parte de delante acelerando el movimiento, pero muy poquito… mi placer iba subiendo por momentos… y mi deseo de correrme más… era prácticamente incontenible… pero nunca sin su permiso y sin pedirlo podía hacerlo…
Me ordenó me dirigiera a los chorritos que introducen el agua en la piscina, me colocara delante de ellos y se encargaran de mis pechos, la sensación del agua frotando mis pezones hacía que no pudiera contener el correrme… pero aún no me dejaba… subí un poco el cuerpo de forma que el agua frotara y golpeara mi clítoris era como si la punta de su lengua estuviera jugando con mi clítoris el cual respondía inmediatamente produciéndome un placer húmedo, caliente… y entre el agua y el cepillo que ahora tenía que mover de arriba abajo con fuerza, imaginándome que era su pene totalmente erecto dentro de mí, que me follaba con todas sus fuerzas… y su voz diciéndome… ¡Córrete! ¡Venga! ¡Hazlo!… llegó el orgasmo tan anhelado…
¡Oh que placer!, notaba el calor que me subía desde mi vagina hasta mi cabeza como una explosión de placer, mi vagina totalmente húmeda, mis, en principio suspiros, después gemidos… y al final gritos incontenibles… el mundo desaparecía sólo era capaz de escuchar su voz (suave, seductora, dominante) ¡no podía parar!, ¡no quería dejar de disfrutar!… y cuando el placer empezaba a disminuir lentamente… me mandaba que me tranquilizara… yo pensaba que habíamos terminado… en ese momento me encontraba totalmente satisfecha, saciada… me preguntaba que qué tal… no tenía fuerzas para hablar no quería salir del estado en que me encontraba… pero no habíamos terminado… continuaba…
Ahora quiero que te des palmaditas con toda la palma de la mano en el clítoris y que yo lo oiga… a pesar de estar exhausta y pensar que no podría correrme de nuevo… conseguía volver a excitarme…
El segundo encuentro fue en su trabajo, me costó mucho llegar porque yo de orientación nada… de nada… creo que pasé delante de su trabajo varias veces y ni me enteré… al final lo conseguí y le dije que bajara… me dijo que no, que es

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taba solo y que entrara… ¡glup!… que corte… y mi imaginación comenzó a volar… pensando lo que podíamos hacer… ya empiezo a excitarme… bajó a recibirme a la puerta, volvía a sentir su seguridad, su encanto, estaba realmente estupendo… me dio los dos besos de rigor… y me enseñó las oficinas… y al final su despacho… me senté en frente de él y por supuesto empecé a fumar… en un momento determinado se sentó en la mesa al lado de mi silla… y el sentir su cercanía me produjo más excitación a la vez que las piernas se me volvían de gelatina… me dio un beso suave y tímido…
Tuvo que salir un momento y me acarició la espalda por debajo de la camiseta ¡Mmmmm!, me encantó… todo el vello del cuerpo se erizó… luego comenzaron las llamadas de teléfono… y se sentó en su silla… cuando estaba recogiendo sus mensajes de teléfono en un momento y con su bolígrafo me levantó la camiseta para ver mi sujetador… automáticamente mi cuerpo respondió, me sentí húmeda, los pezones señalaban a través de la camiseta… decidí sentarme sobre él a horcajadas… besarle los labios deteniéndome en la parte interior, chupándolos, recorriéndolos, sintiendo su saliva, su calor, su lengua, su excitación… sentir que se iba excitando, su entrepierna iba aumentando de tamaño… su mano acariciaba mi espalda, sus labios sobre mi cuello suaves acariciantes… su voz susurrando… desabrochó mi sujetador y acarició mis pechos, mis pezones ya estaban absolutamente duros, erectos, los besó, los chupó… pasando la lengua alrededor de los pezones una y otra vez con movimientos circulares…
El deseo de poseerle iba aumentando… le quité la corbata lenta y sensualmente… abrí su camisa… metí mi mano y comencé a acariciarle suave e intensamente, besé cada poro de su piel con los labios húmedos por el deseo, la pasión… oliendo su cuerpo… jugando y besando sus pezones… recorrí su cuerpo con mis pezones desnudos y duros como si de mis manos se trataran sentía que se iba excitando más y más… balanceándonos en la silla… moviéndonos como si estuviéramos follando… y ¡ringggg! Teléfono… y mientras habla me pongo debajo de la mesa y desabrocho su cinturón y abro su pantalón… dejando que saliera toda su verga erecta, que el slip apenas puede contener… y la acaricié… las palabras se le entrecortaban… no sabía qué atender si el teléfono o a su excitación…
Seguí acariciándola de abajo arriba con intensidad, con pasión… ya no puede más, él también me desea… me levanta, me sienta sobre la mesa… siempre con esa manera de dominador-seductor, me quita los zapatos, los pantalones, el tanga y yo a él le desnudo enterito… acaricia mi clítoris, lo estruja, juega con él… introduce los dedos dentro de mi vagina aprieta la pared hasta sentir el ano… acaricia desde mi clítoris hasta mi ano… ¡no puedo más!… necesito que me penetre con violencia… siento nuestras pieles en contacto, el calor de nuestros cuerpos, su pene acariciando mis labios… Mmmmmmmm, estoy mojada, anhelante, abro mis piernas y las cierro para sentir en mi clítoris su erección y excitación y me muevo hacia delante y hacia atrás… y el deseo creciendo en ambos cuerpos…

 

Vía marqueze.net

05
Ene

Los límites de la infidelidad

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¿Una aventura puntual, un beso, o una simple mirada proyectada en otro cuerpo? ¿Dónde empieza y acaba la infidelidad?. Uno siente que algo se ha quebrado, pero no siempre ambos coinciden en lo que es sobrepasar la línea.

La infidelidad es una conducta desleal, lo que cada persona entiende por deslealtad difiere según sus valores, creencias y educación. En realidad, es aquella conducta que rompe el compromiso de exclusividad, que la pareja pactó de mutuo acuerdo. Ese pacto es un continuo, que puede ir desde no tolerar hablar del atractivo de terceros hasta no mantener relaciones sexuales extramaritales con demasiada frecuencia.

Si aceptamos que ser fiel no es simplemente no ser infiel, ampliamos su significado. La fidelidad es una cualidad de las relaciones humanas que se basa en la lealtad, la honestidad, el respeto y la actitud de desinterés.

La exclusividad sexual con una persona no es sinónimo de fidelidad, si se ignoran otros aspectos más profundos de la relación. No es bueno contentarse con una fidelidad que responda a una actitud servil y a un sentimiento de subordinación incondicional hacia el otro. Pero dicho esto, si existe pacto de fidelidad entre dos, no se puede quitar gravedad a un acto infiel y considerarlo como algo que sucede y se olvida sin más. La infidelidad no es algo simple, pero tampoco algo digno de aplauso.

Sin ánimo de justificar, pero sí de explicar, intentemos comprender las circunstancias que propician el engaño: problemas sexuales en la pareja, un alto estrés laboral, o el descuido físico e higiénico del otro, son el escenario perfecto desde el que cambiar el foco de nuestro deseo.

Pero las verdaderas señales de alerta, que hacen más probable dar ese paso residen en uno mismo. Entre otras: tener la autoestima baja y afianzarla enamorando a otros, ser inmaduro emocionalmente para afrontar los conflictos y necesitar buscar comprensión y evasión fuera, haber dejado de amar al otro, y tener miedo a quedarse solo.


Una vez que sucede, aunque sea difícil, lo más saludable es conocer las causas, para poder afrontarla directamente y bien proceder a la ruptura, o bien desarrollar alternativas de solución como una terapia de pareja.

Vía EducaSexo

02
Ene

Orgasmos y salud

En su reciente obra, ‘The science of orgasm’ (La ciencia del orgasmo), los sexólogos Barry Komisaruk, Carlos Beyer-Flores y Beverly Whipple dedican un capítulo a las investigaciones más recientes en torno al orgasmo y la salud. Ahí describen una variedad de estudios que señalan los efectos positivos del orgasmo. Abordan la pregunta de si los orgasmos son buenos para la salud.

M. A. MARTÍN

Curiosamente, los estudios que aparecen en el libro NO son los únicos o los primeros que consideran dicha cuestión. Particularmente, señalan la posibilidad de que los efectos del orgasmo vayan más allá de una breve sensación de euforia, y que son un buen argumento para relacionar la salud sexual y la salud en general.

Algunos ejemplos de investigación mencionados por los sexólogos sobre la relación de la salud y el orgasmo incluyen los siguientes estudios:

  • Un trabajo británico que contempla la relación entre orgasmos frecuentes -uno o dos por semana- y el índice de mortalidad en varones. En un seguimiento de diez años, el investigador encontró que los hombres que tenían orgasmos frecuentes corrían un riesgo de muerte 50% más bajo que los hombres que tenían orgasmos con una menor frecuencia -menos de uno al mes-.
  • Se han realizado estudios en diversas partes del mundo que han propuesto la hipótesis de que las hormonas liberadas durante la excitación y el orgasmo, especialmente la oxitocina y la DHEA -dihidroepiandrosterona-, también pueden tener efectos protectores contra el cáncer y las enfermedades cardiacas, tanto en hombres como en mujeres.

    Manifiestan que los orgasmos y los juegos sexuales en general pueden ser una estupenda forma de ejercicio. El sexo frecuente y los orgasmos pueden conllevar otros beneficios en el funcionamiento cardiaco.

  • Otro tipo de investigaciones han señalado el efecto de sedación y relajación que tienen en las personas la oxitocina y otras endorfinas que se liberan durante el orgasmo. Éstas pueden explicar por qué algunas personas usan la masturbación intuitivamente para conciliar el sueño y por qué el sexo es una estrategia para gestionar el estrés.
  • Asimismo, se mencionan dos estudios australianos donde se entrevistaron a dos mil hombres menores de 70 años. En estos se encontró una conexión entre los hombres que eyaculan con regularidad -cuatro o más veces por semana- y una reducida incidencia de cáncer de próstata.

Estos ejemplos pueden darnos una clara idea de cuán importantes pueden ser los orgasmos para la salud en general.

¿Cuál es tu experiencia al respecto? ¿Has notado diferencias en ánimo o en tu salud en períodos largos sin orgasmos comparados con períodos con orgasmos frecuentes? ¿Qué opinas de este tipo de estudios?

Vía soitu

31
Dic

Sobresaliente

No sé qué película no vi (no presté mucha atención a la pantalla, la verdad), pero sí recuerdo todo lo que pasó allí dentro. Y eso que han pasado bastantes años. Me quedé esperando en el pasillo, viendo carteles, hasta que entró en la sala. Se sentó delante. Cuando se apagaron las luces, me puse en su misma fila, dejando un par de asientos vacíos entre los dos. No había nadie alrededor, estábamos casi solos, en una sala enorme. Las tigresas, cuando sabemos que nuestras presas están desprevenidas, atacamos certera y despiadadamente: sin conceder segundas oportunidades, sin dejar que nuestras víctimas puedan recuperarse de nuestra primera embestida. Me camuflé, calzándome las gafas de sol, me acerqué a él agachada, para que no me vieran los pocos que había detrás y, cogiéndole por sorpresa, aparté su pierna y me senté en el suelo, entre sus rodillas. Le dije algo así como (ya veis que también puedo ser peliculera): «Hola, ¿quieres pasártelo bien o prefieres seguir viendo este bodrio?» Le costó reaccionar, pero acabó respondiéndome con una sonrisa. Sin cortarme un pelo, le bajé la cremallera de la bragueta de un tirón, metí la mano y, ¡sorpresa!, me encontré directamente con una mata de pelos y un trozo de carne que aún se estaba desperezando. Que estuviera sin gallumbos me excitó más aún, no sé por qué. Me arrodillé y se la saqué, mientras él luchaba con el cinturón. Me encontré con una verga muy distinta de la de Jaime. Más corta y más gruesa. Me la tragué entera, antes de que se hubiera endurecido. Me encanta sentir cómo crecen, cómo se ponen más y más duras dentro de mi boca. Con Jaime, por cierto, suelo hacerlo después del primer polvo, los días en que mi montañero favorito no está demasiado en forma y le cuesta recobrarse para el segundo. Pero, a lo que iba, me la zampé, y empezó a ponerse más y más gorda, gordísima. Entonces no podía imaginar lo gorda que era, porque al fin y al cabo era la segunda que me metía en la boca. Ahora, que ya he catado bastantes, es cuando puedo decir que era gordísima. Menos mal que sólo usé la boca, si me hubiera perforado el culo o el coñito aún estaría reponiéndome. En fin, a lo que iba, cuando dejó de crecer, de engordar y engordar, dejé de usar la lengua, más que nada porque apenas podía usarla con el pollón dentro, y empecé a sacarla y a meterla de la boca, a respirar y a engullir, de arriba abajo, sin descanso, forzando al máximo los labios, chupando con fuerza, mientras el profe me acariciaba la melena y, como quien no quiere la cosa, marcaba el ritmo de mi cabeza con pequeños toques. De repente, quizá demasiado pronto, empezó a decir, muy bajito, «me voy, me voy». Apenas tuve tiempo de apartarme. Pringó la butaca de enfrente. Sentada a su lado, rechazé sus torpes intentos de bucear bajo mi minifalda. Cogí su manaza y dejé, en cambio, que me sobara las tetas. Cuando empezó a acariarme un pezón, me acordé de mi plan original: me acerqué un poco más a él y le susurré al oído «¿Es la primera vez que una alumna te la chupa?» Si le atravieso con una espada no se lleva un susto tan grande. Me quitó las gafas y, en la penumbra del cine, intentó reconocerme. «¿No te acuerdas de mi lesión de abductores?». Esta vez el que abrió la boca al máximo fue él. Antes de largarme le pregunté si me merecía un sobresaliente.

 

Del gran blog sobre sexo Diario de una tigresa

24
Dic

Empieza el blog

Comienza este blog en el que hablaremos de sexo en serio, en broma, por delante, por d… Bueno, que de todo y eso.

Es la última vez que sale este sexo de aquí abajo. A partir de ahora: Sexo de verdad.

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