Archivo de 5 Enero 2008

05
Ene

Los límites de la infidelidad

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¿Una aventura puntual, un beso, o una simple mirada proyectada en otro cuerpo? ¿Dónde empieza y acaba la infidelidad?. Uno siente que algo se ha quebrado, pero no siempre ambos coinciden en lo que es sobrepasar la línea.

La infidelidad es una conducta desleal, lo que cada persona entiende por deslealtad difiere según sus valores, creencias y educación. En realidad, es aquella conducta que rompe el compromiso de exclusividad, que la pareja pactó de mutuo acuerdo. Ese pacto es un continuo, que puede ir desde no tolerar hablar del atractivo de terceros hasta no mantener relaciones sexuales extramaritales con demasiada frecuencia.

Si aceptamos que ser fiel no es simplemente no ser infiel, ampliamos su significado. La fidelidad es una cualidad de las relaciones humanas que se basa en la lealtad, la honestidad, el respeto y la actitud de desinterés.

La exclusividad sexual con una persona no es sinónimo de fidelidad, si se ignoran otros aspectos más profundos de la relación. No es bueno contentarse con una fidelidad que responda a una actitud servil y a un sentimiento de subordinación incondicional hacia el otro. Pero dicho esto, si existe pacto de fidelidad entre dos, no se puede quitar gravedad a un acto infiel y considerarlo como algo que sucede y se olvida sin más. La infidelidad no es algo simple, pero tampoco algo digno de aplauso.

Sin ánimo de justificar, pero sí de explicar, intentemos comprender las circunstancias que propician el engaño: problemas sexuales en la pareja, un alto estrés laboral, o el descuido físico e higiénico del otro, son el escenario perfecto desde el que cambiar el foco de nuestro deseo.

Pero las verdaderas señales de alerta, que hacen más probable dar ese paso residen en uno mismo. Entre otras: tener la autoestima baja y afianzarla enamorando a otros, ser inmaduro emocionalmente para afrontar los conflictos y necesitar buscar comprensión y evasión fuera, haber dejado de amar al otro, y tener miedo a quedarse solo.


Una vez que sucede, aunque sea difícil, lo más saludable es conocer las causas, para poder afrontarla directamente y bien proceder a la ruptura, o bien desarrollar alternativas de solución como una terapia de pareja.

Vía EducaSexo




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