En cuanto preguntaba como iba vestida, todo mi cuerpo empezaba a sentir una excitación no solamente sexual sino también de curiosidad por saber por qué placer me iba a llevar después
Todo comenzó porque la casualidad o el destino hicieron que nuestros caminos se cruzaran, a mí me apetecía conocer gente nueva y diferente simplemente como amistad, pero no fue así… siguió como un juego de conocimientos, juego que se convirtió en erótico-sexual a tope… él era el maestro pasivo y yo la alumna activa ávida de conocer mi propia sexualidad, el placer que mi cuerpo podía darme, él era el que daba órdenes y yo obedecía…
Solía comenzar preguntando la ropa que llevaba, primero la exterior y luego la interior, que se la describiera, con todos los detalles. Suelo llevar insinuante, transparente, sugerente y sexy ropa interior… le encantaba… solo con contarle lo que llevaba conseguía excitarme y mi vagina comenzaba a humedecerse, luego me ordenaba que me quitara el sujetador, levantara mi camiseta… chupara mucho mis dedos y acariciara mis pechos, los pezones respondían inmediatamente y se ponían erectos, duros, casi me producían dolor de lo duros que se ponían… aumentando poco a poco mi grado de excitación…
Me mandaba que comprobara si estaba mojada, metiendo la mano a través de mi pantalón y mi tanga, no tenía necesidad de comprobarlo yo lo sabía, pero aún así lo hacía, estaba mojada a tope… después que cortara los laterales de mi tanga y tirara de él en un único movimiento rápido y fuerte pasando por mi sexo… ¡qué placer!… A continuación que colocara la costura de mi pantalón en medio de los labios y me moviera en la silla de delante hacia atrás… cuando estaba en el punto máximo de excitación… me ordenaba que parara… nunca podía correrme sin que le pidiera que me dejara correrme o cuando él me ordenara que me corriera… el no saber que iba a pedir a continuación… me producía una ansiedad, anhelo y una necesidad de correrme casi insoportable…
Luego pedía que me bajara los pantalones y colocara un rotulador en la silla y me sentara introduciendo el rotulador en mi vagina con un solo movimiento, que colocara las piernas abiertas sobre la silla, dejando todo mi sexo al descubierto y acariciara mi clítoris de izquierda a derecha, lo cogiera, lo apretara, lo acariciara… ¡oh!… ¡que placer! ¡que excitación!… y añadía no te corras, con una voz a la vez que seductora y autoritaria… y yo aguantaba ansiosa que me diera permiso para tener un orgasmo, pero no lo hacía no me dejaba… después que sacara y metiera el rotulador suavemente al principio y después como si él me estuviera follando con todas sus fuerzas… y entonces decía córrete… lo esperaba con tanta intensidad que inmediatamente me llegaba un orgasmo de tanta inmensidad que perdía la noción del tiempo, del lugar en que me encontraba, el placer inundando todo mi cuerpo…. mis gritos contenidos, lágrimas de placer… el cuerpo temblaba… me dejaba que me relajara un poco y cuando ya creía haber terminado comenzaba de nuevo…
Me ordenaba que con el rotulador metido cerrara el pantalón y me fuera al servicio… allí me mandaba que me desnudara totalmente… lo sacara y con mis flujos acariciara mis pezones, los pellizcara, los chupara… e introdujera dos dedos en mi vagina y jugara con ellos, luego tres dedos, y que me imaginara que era su polla entrando y saliendo con furia… y con otro dedo acariciara mi clítoris, como si fuera su lengua la que acariciara, chupara, saboreara mis flujos… y volvía a correrme, en cuanto me lo ordenaba, esta vez con mayor intensidad… no podía gemir ni gritar… porque siempre había otras personas, lo que le daba más morbo, pero me obligaba a morderme mis labios hasta que sangraban… y conseguía un orgasmo sublime… pero yo necesitaba más que sexo solitario…
Seguimos comunicándonos prácticamente a diario… y aunque nuestras “charlitas” se desarrollaban en un noventa y cinco por ciento, sobre el tema erótico sexual, no por ello perdían su puntito, es más cada una era diferente a la anterior e iban haciéndose más originales… había que desarrollar la imaginación
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para no entrar en la rutina… y de eso (imaginación) a él no le faltaba para nada… y a mí deseos de disfrutar menos….
Empezábamos los preliminares con una “charlita”… recuerdo una en especial (aunque todas eran especiales)… estaba sola en casa, en mi habitación, en verano, tumbada en la cama… me pidió que me desnudara… (Me extrañó porque no era lo normal… pero quién era yo para desobedecerle y dudar de él)… pero antes me preguntó como era habitual, cómo iba vestida por dentro y por fuera… en cuanto decía “¿cómo vas de preciosa hoy?”… todo mi cuerpo empezaba a sentir una excitación no solamente sexual sino también de curiosidad por saber por qué placer me iba a llevar después… ese día llevaba un pantalón corto azul oscuro, una camiseta amarilla, sin sujetador y un tanga blanco semitransparente insinuante y provocativo, que consistía en un triangulito mínimo que solamente cubría mi pubis y así se lo conté… Mmmmm deliciosa contestaba él… y a mí lo que me parecía delicioso eran sus palabras….
Después me ordenó que cogiera un albornoz, un cepillo de dientes y el móvil… ahí me despistó no estaba acostumbrada a que tan pronto sin preliminares, me pidiera que me desnudara, y con todo eso me fuera a la piscina (la piscina y el agua son para mí totalmente lujuriosas y excitantes y él lo sabía)… solamente de pensar que iba a mandarme a correrme en ella… mi excitación crecía de modo extraordinario… de tal manera que ya me notaba húmeda solo con imaginarme como disfrutaría… allí me tenía que quitar el albornoz y entrar en la piscina (entre lo excitada que estaba… y el frío del agua de la piscina… mis pezones se pusieron tan duros, que me dolían y el solo hecho de sentirlos me excitaron a tope…), suelen decir que el frío baja la libido, pero en mi caso en la piscina nunca ha sido así… sino todo lo contrario…
El siguiente paso fue introducir el cepillo de dientes en la vagina con un solo movimiento, pero sintiendo como entra y llevándolo hasta el final… ¡que placer!… instintivamente mis piernas se cierran y se abren rítmicamente… me ordena moverlo dentro de ella despacio, tranquila y suavemente… acariciar la vagina por dentro sobre todo en la parte de delante acelerando el movimiento, pero muy poquito… mi placer iba subiendo por momentos… y mi deseo de correrme más… era prácticamente incontenible… pero nunca sin su permiso y sin pedirlo podía hacerlo…
Me ordenó me dirigiera a los chorritos que introducen el agua en la piscina, me colocara delante de ellos y se encargaran de mis pechos, la sensación del agua frotando mis pezones hacía que no pudiera contener el correrme… pero aún no me dejaba… subí un poco el cuerpo de forma que el agua frotara y golpeara mi clítoris era como si la punta de su lengua estuviera jugando con mi clítoris el cual respondía inmediatamente produciéndome un placer húmedo, caliente… y entre el agua y el cepillo que ahora tenía que mover de arriba abajo con fuerza, imaginándome que era su pene totalmente erecto dentro de mí, que me follaba con todas sus fuerzas… y su voz diciéndome… ¡Córrete! ¡Venga! ¡Hazlo!… llegó el orgasmo tan anhelado…
¡Oh que placer!, notaba el calor que me subía desde mi vagina hasta mi cabeza como una explosión de placer, mi vagina totalmente húmeda, mis, en principio suspiros, después gemidos… y al final gritos incontenibles… el mundo desaparecía sólo era capaz de escuchar su voz (suave, seductora, dominante) ¡no podía parar!, ¡no quería dejar de disfrutar!… y cuando el placer empezaba a disminuir lentamente… me mandaba que me tranquilizara… yo pensaba que habíamos terminado… en ese momento me encontraba totalmente satisfecha, saciada… me preguntaba que qué tal… no tenía fuerzas para hablar no quería salir del estado en que me encontraba… pero no habíamos terminado… continuaba…
Ahora quiero que te des palmaditas con toda la palma de la mano en el clítoris y que yo lo oiga… a pesar de estar exhausta y pensar que no podría correrme de nuevo… conseguía volver a excitarme…
El segundo encuentro fue en su trabajo, me costó mucho llegar porque yo de orientación nada… de nada… creo que pasé delante de su trabajo varias veces y ni me enteré… al final lo conseguí y le dije que bajara… me dijo que no, que es
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taba solo y que entrara… ¡glup!… que corte… y mi imaginación comenzó a volar… pensando lo que podíamos hacer… ya empiezo a excitarme… bajó a recibirme a la puerta, volvía a sentir su seguridad, su encanto, estaba realmente estupendo… me dio los dos besos de rigor… y me enseñó las oficinas… y al final su despacho… me senté en frente de él y por supuesto empecé a fumar… en un momento determinado se sentó en la mesa al lado de mi silla… y el sentir su cercanía me produjo más excitación a la vez que las piernas se me volvían de gelatina… me dio un beso suave y tímido…
Tuvo que salir un momento y me acarició la espalda por debajo de la camiseta ¡Mmmmm!, me encantó… todo el vello del cuerpo se erizó… luego comenzaron las llamadas de teléfono… y se sentó en su silla… cuando estaba recogiendo sus mensajes de teléfono en un momento y con su bolígrafo me levantó la camiseta para ver mi sujetador… automáticamente mi cuerpo respondió, me sentí húmeda, los pezones señalaban a través de la camiseta… decidí sentarme sobre él a horcajadas… besarle los labios deteniéndome en la parte interior, chupándolos, recorriéndolos, sintiendo su saliva, su calor, su lengua, su excitación… sentir que se iba excitando, su entrepierna iba aumentando de tamaño… su mano acariciaba mi espalda, sus labios sobre mi cuello suaves acariciantes… su voz susurrando… desabrochó mi sujetador y acarició mis pechos, mis pezones ya estaban absolutamente duros, erectos, los besó, los chupó… pasando la lengua alrededor de los pezones una y otra vez con movimientos circulares…
El deseo de poseerle iba aumentando… le quité la corbata lenta y sensualmente… abrí su camisa… metí mi mano y comencé a acariciarle suave e intensamente, besé cada poro de su piel con los labios húmedos por el deseo, la pasión… oliendo su cuerpo… jugando y besando sus pezones… recorrí su cuerpo con mis pezones desnudos y duros como si de mis manos se trataran sentía que se iba excitando más y más… balanceándonos en la silla… moviéndonos como si estuviéramos follando… y ¡ringggg! Teléfono… y mientras habla me pongo debajo de la mesa y desabrocho su cinturón y abro su pantalón… dejando que saliera toda su verga erecta, que el slip apenas puede contener… y la acaricié… las palabras se le entrecortaban… no sabía qué atender si el teléfono o a su excitación…
Seguí acariciándola de abajo arriba con intensidad, con pasión… ya no puede más, él también me desea… me levanta, me sienta sobre la mesa… siempre con esa manera de dominador-seductor, me quita los zapatos, los pantalones, el tanga y yo a él le desnudo enterito… acaricia mi clítoris, lo estruja, juega con él… introduce los dedos dentro de mi vagina aprieta la pared hasta sentir el ano… acaricia desde mi clítoris hasta mi ano… ¡no puedo más!… necesito que me penetre con violencia… siento nuestras pieles en contacto, el calor de nuestros cuerpos, su pene acariciando mis labios… Mmmmmmmm, estoy mojada, anhelante, abro mis piernas y las cierro para sentir en mi clítoris su erección y excitación y me muevo hacia delante y hacia atrás… y el deseo creciendo en ambos cuerpos…
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